Tal vez dejaste de ir hace tiempo y la culpa te persigue. O quizás sigues yendo cada domingo, pero por dentro te preguntas si Dios realmente lo exige o si es solo una costumbre. Puede que hayas tenido una mala experiencia con una congregación y ahora la sola idea de volver te genera rechazo. Sea cual sea tu situación, la pregunta es legítima y merece una respuesta honesta.
La respuesta corta: la Biblia no contiene un mandamiento que diga "irás a la iglesia los domingos". Pero sí enseña —con mucha claridad— que la vida de fe fue diseñada para vivirse en comunidad, y exhorta directamente a no abandonar la reunión con otros creyentes. No es una ley con castigo, pero tampoco es opcional en el diseño que Dios tiene para sus hijos.






