"La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén."
— 2 Corintios 13:14, RVR1960
Pablo cierra su carta con una bendición que distingue claramente tres personas — cada una aportando algo distinto al creyente — y sin embargo las presenta en perfecta unidad.
"Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia."
— Mateo 3:16-17, RVR1960
En el bautismo de Jesús, las tres personas de la Trinidad están presentes simultáneamente: el Hijo está en el agua, el Espíritu desciende como paloma y el Padre habla desde el cielo. No son tres modos de un mismo ser que se turna: son tres personas presentes al mismo tiempo.
Contexto y explicación: ¿de dónde sale la idea de la Trinidad?
Un solo Dios desde el principio
La Biblia no deja lugar a dudas: hay un solo Dios verdadero. Desde Deuteronomio 6:4 hasta Isaías 44:6, donde Dios dice:
"Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios."
— Isaías 44:6, RVR1960
Los israelitas vivían rodeados de pueblos politeístas — egipcios, cananeos, babilonios — que adoraban panteones enteros. La revelación de Dios fue inequívoca: no hay otros dioses. Solo hay uno.
Pero dentro de ese "uno" hay pluralidad
Lo fascinante es que, incluso en el Antiguo Testamento, hay pistas de una pluralidad dentro de Dios. Desde el primer capítulo de la Biblia: