En este artículo vas a encontrar los versículos más importantes sobre el trabajo y la excelencia, vas a entender por qué Dios diseñó al ser humano para trabajar, y vas a descubrir cómo transformar tu rutina diaria en algo que tiene propósito eterno.
La respuesta directa de la Biblia
La Escritura no deja lugar a ambigüedad. El trabajo tiene valor a los ojos de Dios, y la forma en que lo hacemos también:
"Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres."
— Colosenses 3:23, RVR1960
Este versículo es quizás el más claro de toda la Biblia sobre el tema. Pablo no está hablando a pastores ni a misioneros. Les escribe a esclavos en Colosas, personas con los trabajos más duros y menos reconocidos de su época. Y les dice: lo que haces, hazlo de corazón, como si el destinatario fuera Dios mismo. Si eso aplica para ellos, cuánto más para nosotros.
"Jehová Dios tomó al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase."
— Génesis 2:15, RVR1960
Fíjate en algo crucial: esto sucede antes de la caída. Antes del pecado, antes de la maldición, antes de los "espinos y cardos". Dios le dio trabajo a Adán en el paraíso. El trabajo no es consecuencia del pecado. Es parte del diseño original de un Dios que crea, cultiva y construye.
"Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?"
— Mateo 6:26, RVR1960
Jesús no dice esto para que dejes de trabajar. Lo dice para que dejes de trabajar desde la ansiedad. El trabajo hecho con fe no es el trabajo frenético del que teme que no le va a alcanzar. Es el trabajo confiado del que sabe que tiene un Padre que provee.