"Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados."
— Romanos 8:28, RVR1960
Este versículo es fácil de malinterpretar. No dice que todo lo que te pasa es bueno. Dice que Dios puede tomar todas las cosas —incluso las dolorosas— y usarlas para un bien mayor en tu vida. Hay una diferencia enorme entre "esto es bueno" y "Dios puede sacar bien de esto".
"Todo lo puedo en Cristo que me fortalece."
— Filipenses 4:13, RVR1960
Pablo escribió esto desde la cárcel. No estaba en un retiro espiritual cómodo. Había aprendido a estar en abundancia y en escasez, libre y preso. El "todo lo puedo" no es un lema de superación personal: es la declaración de alguien que ha descubierto que la fuerza no viene de sus circunstancias, sino de Cristo en medio de ellas.
"Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas."
— Mateo 6:33, RVR1960
Jesús dijo esto en el Sermón del Monte, justo después de hablar sobre la ansiedad por la comida, la ropa y el mañana. El orden importa: primero busca a Dios, y lo demás viene como consecuencia, no al revés. No es una fórmula mágica para conseguir cosas. Es una invitación a reordenar tus prioridades.
Versículos sobre el perdón y la misericordia
El perdón es uno de los temas más difíciles de la vida cristiana, y también uno de los más centrales en las enseñanzas de Jesús. No lo trató como algo opcional.
"Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas."
— Mateo 6:14-15, RVR1960
Estas palabras vienen inmediatamente después del Padre Nuestro. Jesús acaba de enseñar a orar "perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores", y luego lo subraya para que no quede duda. El perdón que recibes y el perdón que das están conectados.