"Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas."
— Mateo 6:33, RVR1960
No juzgar, pedir a Dios y la regla de oro (Mateo 7:1-12)
No juzgar (7:1-5)
"No juzguéis, para que no seáis juzgados."
— Mateo 7:1, RVR1960
Este versículo se usa mucho fuera de contexto. Jesús no prohíbe todo discernimiento — en el mismo sermón dice que identifiquemos falsos profetas. Lo que prohíbe es la hipocresía de señalar la falta del otro mientras ignoras la propia. La imagen es memorable: ves la paja en el ojo ajeno pero no ves la viga en el tuyo.
Pedir, buscar, llamar (7:7-11)
"Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá."
— Mateo 7:7, RVR1960
"Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?"
— Mateo 7:11, RVR1960
El argumento es de menor a mayor: si un padre humano imperfecto cuida a sus hijos, imagina lo que hará el Padre perfecto. Jesús invita a la confianza, no a la pasividad.
La regla de oro (7:12)
"Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas."
— Mateo 7:12, RVR1960
Todo el Antiguo Testamento condensado en una frase. No es "no hagas lo que no quieres que te hagan" (eso es pasivo). Es haz lo que quisieras que hicieran contigo. Es activo, generoso, intencional.
Las advertencias finales: no basta con escuchar (Mateo 7:13-29)
Jesús cierra su sermón con cuatro contrastes que funcionan como advertencias. No es suficiente escuchar estas enseñanzas; hay que vivirlas.
Los dos caminos (7:13-14)
"Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan."
— Mateo 7:13-14, RVR1960
Los falsos profetas (7:15-20)
Se reconocen por sus frutos, no por sus palabras. Un árbol bueno da fruto bueno. No hacen falta grandes discursos teológicos: mira cómo viven.