La respuesta directa: ¿quiénes fueron estos dos hombres?
Casiodoro de Reina (c. 1520–1594) fue un monje español del monasterio de San Isidoro del Campo, en Sevilla, que se convirtió a la fe evangélica, huyó de la Inquisición y dedicó más de doce años de su vida a traducir la Biblia completa al castellano. Su traducción se publicó en 1569 en Basilea, Suiza, y se conoce como la Biblia del Oso por el grabado de un oso comiendo miel que aparecía en su portada.
Cipriano de Valera (c. 1531–1602) fue compañero de Casiodoro en el mismo monasterio sevillano. También huyó de la Inquisición y se exilió en Inglaterra, donde pasó más de veinte años revisando y corrigiendo la traducción de Casiodoro. Su revisión se publicó en 1602 en Ámsterdam y se la conoce como la Biblia del Cántaro.
Juntos, sus nombres dan origen al título "Reina-Valera", la tradición de traducción bíblica al español que, tras sucesivas revisiones —siendo la de 1960 la más difundida—, sigue siendo la Biblia que millones de hispanohablantes leen, memorizan y aman.
La Biblia misma nos recuerda el valor eterno de la Palabra que ellos trabajaron por poner en nuestras manos:
"Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre."
— Isaías 40:8, RVR1960
El contexto histórico: la España del siglo XVI y la Inquisición
Para entender el sacrificio de Casiodoro y Cipriano, necesitas imaginar la España en la que vivieron. Estamos en el siglo XVI. La Reforma protestante, iniciada por Martín Lutero en 1517 en Alemania, sacude Europa. En muchos países, la Biblia se está traduciendo a los idiomas del pueblo: al alemán, al inglés, al francés.