"Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres."
— Lucas 2:52, RVR1960
Desde los doce años hasta los treinta, la Biblia guarda silencio. Son los llamados "años ocultos." Jesús vivió en Nazaret, probablemente trabajando como carpintero junto a José (Marcos 6:3). Dios en forma humana, aprendiendo un oficio, sudando, comiendo, durmiendo. Treinta años de vida normal antes de que todo cambiara.
El bautismo y la tentación: el inicio del ministerio público
Todo comienza con Juan el Bautista, el profeta que preparó el camino. Juan predicaba en el desierto llamando al arrepentimiento y bautizando en el río Jordán. Un día, Jesús llegó a donde él estaba.
"Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él."
— Mateo 3:13, RVR1960
Juan se resistió: "Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?" Pero Jesús insistió. Al salir del agua, ocurrió algo que los tres evangelios sinópticos registran:
"Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia."
— Mateo 3:16-17, RVR1960
Es un momento fundacional: el Padre habla, el Espíritu desciende, el Hijo es confirmado. La Trinidad se hace visible en un instante.
Las tentaciones en el desierto
Inmediatamente después del bautismo, el Espíritu llevó a Jesús al desierto, donde ayunó cuarenta días y fue tentado por el diablo (Mateo 4:1-11). Satanás le ofreció pan cuando tenía hambre, poder sobre todos los reinos del mundo, y una demostración espectacular de protección divina. Jesús respondió a cada tentación con la Escritura: