Cuando abres tu Biblia Reina-Valera 1960, probablemente piensas en un solo nombre: Reina-Valera. Pero detrás de ese guion hay dos vidas distintas, separadas por décadas y unidas por un mismo propósito. Si ya conoces a Casiodoro de Reina —el monje que tradujo por primera vez la Biblia completa al castellano en 1569—, quizá te preguntes: ¿y Valera? ¿Quién fue ese segundo hombre cuyo apellido llevas leyendo toda la vida?
Cipriano de Valera no fue solo un corrector de estilo. Fue un monje fugitivo, un exiliado que nunca regresó a España, un profesor universitario en Inglaterra y, sobre todo, un hombre que dedicó veinte años de su vida a revisar, mejorar y publicar la Biblia en español para que ningún hispanohablante tuviera que depender de intermediarios para leer la Palabra de Dios. Su historia es menos conocida que la de Casiodoro, pero sin él, la Biblia que hoy llamamos Reina-Valera simplemente no existiría como la conocemos.






