Saltar al contenido principal

¿Quién fue Cipriano de Valera? El revisor que dio forma a la Biblia en español

Escena evocadora de un erudito del siglo XVI trabajando con manuscritos antiguos bajo luz cálida

Cuando abres tu Biblia Reina-Valera 1960, probablemente piensas en un solo nombre: Reina-Valera. Pero detrás de ese guion hay dos vidas distintas, separadas por décadas y unidas por un mismo propósito. Si ya conoces a Casiodoro de Reina —el monje que tradujo por primera vez la Biblia completa al castellano en 1569—, quizá te preguntes: ¿y Valera? ¿Quién fue ese segundo hombre cuyo apellido llevas leyendo toda la vida?

Cipriano de Valera no fue solo un corrector de estilo. Fue un monje fugitivo, un exiliado que nunca regresó a España, un profesor universitario en Inglaterra y, sobre todo, un hombre que dedicó veinte años de su vida a revisar, mejorar y publicar la Biblia en español para que ningún hispanohablante tuviera que depender de intermediarios para leer la Palabra de Dios. Su historia es menos conocida que la de Casiodoro, pero sin él, la Biblia que hoy llamamos Reina-Valera simplemente no existiría como la conocemos.

Contexto histórico: la España que Cipriano tuvo que abandonar

Para entender a Cipriano de Valera hay que entender primero la España del siglo XVI. Era un imperio en su máximo esplendor político, pero también un territorio donde la Inquisición española vigilaba cada libro, cada conversación, cada sospecha de disidencia religiosa. Leer la Biblia en lengua vulgar —es decir, en castellano, en lugar de en latín— era motivo suficiente para ser investigado, encarcelado o condenado a la hoguera.

En ese contexto nació Cipriano de Valera, alrededor de 1531 o 1532, en la localidad de Valera la Vieja, en Extremadura. Siendo joven ingresó al monasterio jerónimo de San Isidoro del Campo, en Santiponce, cerca de Sevilla. Ese monasterio, curiosamente, se había convertido en un centro donde algunos monjes leían en secreto textos reformados y estudiaban las Escrituras en sus idiomas originales.

No era un lugar cualquiera. De ese mismo monasterio salieron Casiodoro de Reina, Antonio del Corro y otros monjes que la Inquisición terminaría persiguiendo. Cuando en 1557 la Inquisición descubrió el foco reformado dentro del monasterio, Cipriano ya había huido. Junto con una docena de compañeros, escapó de España para salvar su vida.

Los que no lograron huir enfrentaron un destino terrible. Varios monjes fueron procesados y algunos quemados en los autos de fe de Sevilla de 1559 y 1562. Cipriano fue condenado en ausencia y quemado en efigie —es decir, quemaron una figura que lo representaba, porque no pudieron atraparlo—. Nunca volvió a pisar suelo español.

Los hechos clave de su vida en el exilio

Ginebra: el primer refugio

Cipriano se dirigió primero a Ginebra, la ciudad que Juan Calvino había convertido en centro de la Reforma protestante. Allí perfeccionó su conocimiento del hebreo, del griego y de la teología reformada. También allí coincidió con otros exiliados españoles y comenzó a forjar la convicción que lo acompañaría el resto de su vida: los hispanohablantes necesitaban la Biblia en su propia lengua, y necesitaban una versión lo más fiel posible a los textos originales.

Inglaterra: una nueva patria

Hacia 1558 o 1559, Cipriano se trasladó a Inglaterra, donde la reina Isabel I ofrecía refugio a los protestantes del continente. Allí echó raíces. Se vinculó a la Universidad de Cambridge y más tarde a la de Oxford, donde enseñó y fue reconocido como teólogo y escritor. Se casó, tuvo familia y vivió el resto de su vida en suelo inglés.

Pero nunca dejó de pensar en España. Aunque estaba a salvo, sabía que miles de hispanohablantes —tanto en la península como en el Nuevo Mundo— no tenían acceso a la Biblia en castellano.

Escritor incansable antes de la revisión bíblica

Antes de emprender su gran obra de revisión, Cipriano publicó varios libros en español destinados a los lectores hispanos. Entre ellos destacan:

  • Dos tratados (1588): sobre el Papa y la misa, en los que argumentaba sus posiciones reformadas.
  • El catecismo (1596): una traducción y adaptación del catecismo de Calvino al castellano.
  • Varios textos polémicos y pastorales que circularon clandestinamente en España y en las colonias americanas.

Estos escritos revelan algo importante sobre Cipriano: no era un académico encerrado en una torre de marfil. Escribía para gente real, en un castellano claro y directo, con la urgencia de quien sabe que sus lectores arriesgan la vida al leer sus páginas.

Veinte años revisando la Biblia del Oso

La gran obra de la vida de Cipriano fue la revisión de la Biblia del Oso, la traducción completa de las Escrituras al castellano que Casiodoro de Reina había publicado en Basilea en 1569.

La Biblia del Oso fue un logro monumental: la primera Biblia completa en español, traducida directamente de los idiomas originales (hebreo y griego) y del latín. Pero Casiodoro la había traducido bajo enorme presión, en condiciones de exilio, pobreza y persecución. El resultado era admirable, pero no perfecto. Había pasajes que podían afinarse, decisiones de traducción que podían mejorarse con los avances textuales de las décadas siguientes, y erratas que corregir.

Cipriano comenzó su trabajo de revisión alrededor de 1582 y lo terminó veinte años después, en 1602. No fue una revisión superficial. Comparó la traducción de Casiodoro con los textos hebreos y griegos disponibles, consultó otras versiones europeas y pulió el castellano para hacerlo más preciso y accesible.

El resultado se publicó en Ámsterdam en 1602 y se conoce como la Biblia del Cántaro (por la imagen de un cántaro que adornaba su portada, en contraste con el oso de la edición de 1569). Esta edición revisada es la base directa de todas las revisiones posteriores que conocemos como Reina-Valera: la de 1862, la de 1909 y, por supuesto, la de 1960, que es la que usamos hoy en Guía Biblia.

Sus últimos años

Se sabe poco de los últimos años de Cipriano. Se cree que murió en Londres entre 1602 y 1606, poco después de ver publicada su revisión bíblica. Tenía más de setenta años, había vivido medio siglo en el exilio y nunca regresó a la tierra que lo vio nacer. Murió lejos de casa, pero dejó algo que llegaría a cada rincón del mundo hispanohablante.

¿Por qué Cipriano merece su lugar junto a Casiodoro?

A veces se minimiza la labor de Cipriano diciendo que "solo revisó" lo que Casiodoro había traducido. Pero eso es como decir que un arquitecto "solo mejoró" los planos de otro. La revisión de Cipriano fue determinante por varias razones:

1. Hizo que la Biblia del Oso sobreviviera. La edición de 1569 tuvo una tirada limitada y muchos ejemplares fueron confiscados o destruidos. Sin la reedición revisada de 1602, la traducción de Casiodoro podría haber desaparecido.

2. Mejoró la precisión textual. En veinte años de trabajo, Cipriano corrigió errores, ajustó traducciones y comparó con fuentes que Casiodoro no había tenido disponibles.

3. Estableció el texto base. Es la revisión de Cipriano —no la traducción original de Casiodoro— la que las sociedades bíblicas tomaron como punto de partida para las revisiones de los siglos XIX y XX. Cuando lees la RVR1960, estás más cerca del texto de Cipriano que del de Casiodoro.

La Biblia misma valora profundamente el trabajo paciente y fiel, incluso cuando no es el más visible:

"Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad."2 Timoteo 2:15, RVR1960

Cipriano fue exactamente eso: un obrero diligente que usó bien la Palabra de verdad. No buscó gloria personal. No puso su nombre por encima del de Casiodoro. Simplemente trabajó, durante dos décadas, para que la Biblia en español fuera lo más fiel posible.

Qué nos enseña la historia de Cipriano hoy

La fidelidad silenciosa tiene impacto eterno

Cipriano no predicó ante multitudes ni fundó un movimiento visible. Se sentó frente a manuscritos, día tras día, año tras año, durante veinte años. Y ese trabajo silencioso alcanzó a millones de personas a lo largo de cuatro siglos. Si alguna vez sientes que tu servicio a Dios es invisible o insignificante, recuerda a Cipriano.

"Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano."1 Corintios 15:58, RVR1960

El exilio no anuló su propósito

Cipriano vivió más de cincuenta años lejos de su tierra. Fue condenado por su propio país, quemado en efigie, separado para siempre de su hogar. Pero el exilio no lo detuvo; lo redirigió. Desde Inglaterra hizo algo que nunca habría podido hacer dentro de España: publicar la Biblia en castellano para todo el mundo hispano.

A veces las circunstancias más dolorosas —un desplazamiento, una pérdida, un cambio forzado— son el terreno donde Dios planta lo que más fruto va a dar.

"Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados."Romanos 8:28, RVR1960

La Palabra de Dios merece nuestro mejor esfuerzo

Cipriano no se conformó con una traducción "suficientemente buena". Dedicó veinte años a hacerla mejor. No porque la obra de Casiodoro fuera mala, sino porque creía que la Palabra de Dios merece la mayor precisión, el mayor cuidado, el mayor respeto que un ser humano pueda darle.

Esa actitud nos interpela hoy: ¿con cuánta seriedad tratamos nosotros las Escrituras? ¿Las leemos con la atención que merecen? ¿Buscamos entenderlas bien, o nos conformamos con una lectura superficial?

"Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino."Salmo 119:105, RVR1960

Un legado compartido

Hay algo hermoso en el hecho de que la Biblia que leemos lleve dos nombres unidos por un guion: Reina-Valera. No es la Biblia de Reina. No es la Biblia de Valera. Es de ambos. Uno tradujo, otro revisó. Uno sembró, otro regó. Y Dios dio el crecimiento.

"Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios."1 Corintios 3:6, RVR1960

Ese guion entre Reina y Valera es un recordatorio de que la obra de Dios rara vez depende de un solo individuo. Es colaborativa, generacional, y mucho más grande que cualquier nombre propio.

Preguntas frecuentes

¿Cipriano de Valera tradujo la Biblia al español?

No exactamente. La primera traducción completa de la Biblia al español la hizo Casiodoro de Reina en 1569 (la Biblia del Oso). Lo que Cipriano de Valera hizo fue una revisión exhaustiva de esa traducción, publicada en Ámsterdam en 1602. Comparó el texto de Casiodoro con los originales en hebreo y griego, corrigió errores y mejoró la precisión. Su revisión es la base de todas las ediciones posteriores de la Reina-Valera, incluyendo la RVR1960.

¿Por qué la Biblia Reina-Valera lleva los dos nombres?

Porque es el resultado del trabajo de ambos: Casiodoro de Reina como traductor original y Cipriano de Valera como revisor. El nombre compuesto "Reina-Valera" reconoce que la Biblia que leemos hoy es fruto de la labor complementaria de estos dos hombres. Reina la tradujo, Valera la perfeccionó y la mantuvo viva al reeditarla.

🖊️ Cuida tu Biblia

Una funda que protege lo que más usas

Fundas con espacio para libreta, bolígrafo y móvil, para llevar tu Biblia siempre lista al culto.

Ver fundas para Biblia en Amazon

Enlace de afiliado — Como Asociado de Amazon, Guía Biblia recibe una comisión por compras que califican, sin coste adicional para ti.

¿Cuánto tiempo tardó Cipriano en revisar la Biblia?

Cipriano de Valera dedicó aproximadamente veinte años a la revisión, desde alrededor de 1582 hasta su publicación en 1602. No fue una corrección rápida, sino un trabajo meticuloso de comparación con textos originales y otras traducciones europeas.

¿Dónde vivió Cipriano de Valera después de huir de España?

Tras escapar del monasterio de San Isidoro del Campo en Sevilla hacia 1557, Cipriano pasó un tiempo en Ginebra (Suiza) y luego se estableció en Inglaterra, donde vivió el resto de su vida. Estuvo vinculado a las universidades de Cambridge y Oxford, y murió en Londres entre 1602 y 1606.

¿Qué diferencia hay entre la Biblia del Oso y la Biblia del Cántaro?

La Biblia del Oso (1569) es la traducción original de Casiodoro de Reina; recibe ese nombre por el grabado de un oso en su portada. La Biblia del Cántaro (1602) es la revisión que Cipriano de Valera hizo de esa misma traducción; se llama así por el cántaro que aparece en su portada. Ambas son el origen de lo que hoy conocemos como Biblia Reina-Valera.

La próxima vez que abras tu Biblia Reina-Valera 1960, recuerda que detrás de cada versículo hay siglos de sacrificio, exilio y dedicación. Si quieres conocer la otra mitad de esta historia, te invitamos a leer nuestro artículo sobre Casiodoro de Reina y la Biblia del Oso, el hombre que empezó lo que Cipriano terminó. Juntos, nos regalaron la Palabra de Dios en nuestro idioma.

Sigue leyendo

Sobre Casiodoro de Reina

Si te ayudó este artículo, también…

Preguntas relacionadas

Sigue explorando la Biblia

Descubre más versículos, reflexiones y guías basadas en la Reina-Valera 1960.

Ver más artículos

Solo Reina-Valera 1960 · Sin inventar versículos