2. No descartes lo que no entiendes a primera lectura.
Levítico puede parecer extraño con sus reglas sobre sacrificios y purificación. Pero cuando entiendes que cada sacrificio apuntaba al sacrificio de Cristo, esos textos cobran una profundidad que te estremece.
3. Usa el Antiguo Testamento para adorar.
Los Salmos son un regalo. Si no sabes cómo orar, abre el Salmo 42 cuando estés triste, el Salmo 103 cuando quieras dar gracias, el Salmo 51 cuando necesites pedir perdón. Fueron escritos hace tres mil años y siguen siendo perfectos para hoy.
4. Usa el Nuevo Testamento para entender la gracia.
Si alguna vez sientes que Dios es solo un juez lejano, lee las parábolas de Jesús. El hijo pródigo (Lucas 15), la oveja perdida, la mujer junto al pozo (Juan 4). La gracia de Jesús es escandalosa, y eso es exactamente lo que necesitas escuchar.
5. Comienza donde puedas.
Si eres nuevo en la Biblia, un buen camino es empezar con el Evangelio de Juan para conocer a Jesús, luego ir a Génesis para entender los orígenes, después a Salmos para aprender a orar y a Romanos para profundizar en la doctrina. No necesitas leer de tapa a tapa en orden. Necesitas empezar.
Preguntas frecuentes
¿El Dios del Antiguo Testamento es diferente al del Nuevo?
No. Es el mismo Dios. Lo que cambia es la etapa de la historia y la forma del pacto. El Antiguo Testamento muestra a Dios formando a un pueblo con leyes concretas; el Nuevo muestra a Dios revelándose plenamente en Jesús. Pero su amor, su justicia y su fidelidad son constantes en ambos.