"Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios."
— Juan 1:12, RVR1960
La salvación es descrita aquí como un "recibir". No como un lograr, un ganar o un construir. Es abrir la puerta. Y al hacerlo, algo cambia en la identidad de la persona: pasa de ser criatura a ser hijo.
¿Qué cambia cuando una persona es salva?
La salvación no es solo un boleto para el cielo. Según la Biblia, produce una transformación que empieza ahora mismo, en esta vida.
Una nueva criatura
"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas."
— 2 Corintios 5:17, RVR1960
Pablo no dice "mejorada criatura" ni "criatura reformada". Dice nueva. La salvación no es un parche sobre la vida anterior; es el comienzo de algo completamente distinto. Eso no significa que todos los problemas desaparecen de golpe, pero sí que la dirección fundamental de la vida ha cambiado.
Paz con Dios
"Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo."
— Romanos 5:1, RVR1960
Esa guerra interior, esa sensación de estar lejos de Dios, esa culpa que no se va con nada: la salvación la resuelve. No porque tú hagas las paces, sino porque Cristo las hizo por ti.
Vida eterna
"Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado."
— Juan 17:3, RVR1960
La vida eterna no es solamente vivir para siempre. Jesús la define como conocer a Dios. Es una relación que empieza hoy y no termina nunca. La salvación te conecta con el Dios eterno de forma personal y permanente.