Quizás estás leyendo esto desde una cama de hospital, desde la sala de espera de un consultorio o desde tu casa después de recibir un diagnóstico que te cambió el día. Tal vez no eres tú quien está enfermo, sino alguien a quien amas profundamente, y sientes que necesitas agarrarte de algo más grande que la medicina. Sea cual sea tu situación, quiero que sepas algo antes de seguir: la Biblia habla directamente sobre la sanidad física, y Dios se presenta una y otra vez como el que sana.
En este artículo vas a encontrar los versículos más claros y poderosos de la Reina-Valera 1960 sobre la sanidad del cuerpo, su contexto real, y una reflexión honesta sobre cómo vivir la fe cuando el cuerpo duele. No promesas vacías. Solo lo que dice la Escritura.



