"Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza."
— Romanos 15:4, RVR1960
Un error común que debes evitar
No empieces por "¿qué me dice este versículo a mí?" antes de preguntar "¿qué le dijo a ellos?". Cuando inviertes el orden, terminas proyectando tus ideas sobre el texto en lugar de escuchando lo que el texto realmente dice. Primero escucha. Después aplica.
Paso 5: Aplicación — ¿Cómo cambio mi vida con esto?
El estudio bíblico que no transforma es arqueología espiritual. Interesante, pero estéril. Santiago lo dice sin rodeos:
"Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos."
— Santiago 1:22, RVR1960
Para aplicar un pasaje, hazte estas preguntas:
- ¿Hay un pecado que confesar? ¿El texto revela algo en mi vida que no está bien?
- ¿Hay una promesa en la que descansar? ¿Dios promete algo aquí que puedo creer hoy?
- ¿Hay un ejemplo que seguir o evitar? ¿Alguien en este pasaje hizo algo que debo imitar o algo que debo esquivar?
- ¿Hay un mandamiento que obedecer? ¿Qué acción concreta puedo tomar esta semana?
Volviendo a Filipenses 4:6:
"Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias."
— Filipenses 4:6, RVR1960
La aplicación podría ser tan concreta como: "Esta semana, cada vez que sienta ansiedad por el trabajo, voy a parar y decirle a Dios exactamente qué me preocupa, y voy a agradecerle por algo específico antes de seguir."