- Tiqvah (תִּקְוָה): literalmente significa "cuerda" o "cordón". Es la misma palabra usada para el cordón escarlata de Rahab en Josué 2:18. La esperanza es aquello que te ata a la promesa y no te deja caer.
- Yachal (יָחַל): "esperar con dolor", esperar activamente a pesar de la dificultad. Es la palabra que usa Job cuando dice:
"He aquí, aunque él me matare, en él esperaré."
— Job 13:15, RVR1960
Esto no es resignación. Es una decisión radical de confiar en el carácter de Dios cuando todo lo visible dice lo contrario.
La esperanza en las cartas de Pablo
Pablo es posiblemente el autor bíblico que más desarrolla la teología de la esperanza. Para él, la esperanza no es un sentimiento que fluctúa con las circunstancias. Es una de las tres virtudes permanentes del cristiano:
"Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor."
— 1 Corintios 13:13, RVR1960
En Romanos 5:3-5, Pablo establece una cadena que explica cómo se construye la esperanza real:
"Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado."
— Romanos 5:3-5, RVR1960
Lee esa cadena con cuidado: tribulación → paciencia → prueba → esperanza. La esperanza bíblica no nace de la comodidad. Nace del otro lado del sufrimiento, cuando has comprobado que Dios fue fiel en lo que ya pasaste. Por eso Pablo dice que no avergüenza: porque no es teoría, es evidencia acumulada de la fidelidad de Dios.
¿Se puede perder la esperanza y seguir teniendo fe?
Esta es una pregunta que muchos creyentes se hacen en silencio, con culpa. La respuesta honesta es: sí, hay momentos en los que la esperanza se oscurece, y eso no significa que tu fe haya muerto.