¿Qué promesas hace la Biblia sobre el cielo?
El cielo no es solo un destino; es el cumplimiento de promesas que Dios ha ido entregando a lo largo de toda la Escritura. Estas son las más importantes.
Promesa 1: Estaremos con Cristo
"Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo."
— Juan 17:24, RVR1960
Esta es la oración de Jesús al Padre. Su deseo más profundo no era solo salvarnos del infierno, sino llevarnos a donde Él está. El cielo es, antes que cualquier otra cosa, estar con Jesús.
Promesa 2: Recibiremos un cuerpo nuevo
"Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo, el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas."
— Filipenses 3:20-21, RVR1960
El cielo no es una existencia incorpórea flotando en las nubes. La Biblia promete la resurrección del cuerpo: un cuerpo transformado, glorificado, libre de enfermedad, de limitación y de muerte.
Promesa 3: Habrá recompensa
"Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos."
— Mateo 5:12, RVR1960
Jesús habló repetidamente de recompensas en el cielo. No para alimentar el orgullo, sino para animarnos: nada de lo que hacemos por fe es en vano. Dios ve, Dios recuerda, y Dios recompensa.
Promesa 4: Será eterno
"Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre."
— 1 Juan 2:17, RVR1960
Todo lo que conocemos es temporal. El cielo es la primera realidad verdaderamente permanente que experimentaremos. No tiene fecha de expiración.