Promesa 2: Recibiremos un cuerpo nuevo
"Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo, el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas."
— Filipenses 3:20-21, RVR1960
El cielo no es una existencia incorpórea flotando en las nubes. La Biblia promete la resurrección del cuerpo: un cuerpo transformado, glorificado, libre de enfermedad, de limitación y de muerte.
Promesa 3: Habrá recompensa
"Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos."
— Mateo 5:12, RVR1960
Jesús habló repetidamente de recompensas en el cielo. No para alimentar el orgullo, sino para animarnos: nada de lo que hacemos por fe es en vano. Dios ve, Dios recuerda, y Dios recompensa.
Promesa 4: Será eterno
"Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre."
— 1 Juan 2:17, RVR1960
Todo lo que conocemos es temporal. El cielo es la primera realidad verdaderamente permanente que experimentaremos. No tiene fecha de expiración.
¿Quién irá al cielo según la Biblia?
Esta es quizás la pregunta más importante de todas, y la Biblia es clara al respecto, aunque la respuesta pueda sorprender a algunos.
"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí."
— Juan 14:6, RVR1960
"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe."
— Efesios 2:8-9, RVR1960
La entrada al cielo, según la Biblia, no depende de ser "suficientemente bueno". Depende de la fe en Jesucristo. Es un regalo, no un salario. No se gana; se recibe.