"Porque en la muerte no hay memoria de ti; en el Seol, ¿quién te alabará?"
— Salmos 6:5, RVR1960
"Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estancia, he aquí, allí tú estás."
— Salmos 139:8, RVR1960
David no describe el Seol como un lugar de castigo eterno, sino como el reino de la muerte. Incluso allí, dice, Dios está presente. El concepto del Seol fue desarrollándose a lo largo del Antiguo Testamento: los profetas posteriores empezaron a distinguir entre el destino de los justos y los injustos dentro de él.
Hades (Nuevo Testamento, griego)
El Hades es el equivalente griego del Seol. Aparece 10 veces en el Nuevo Testamento. En la enseñanza de Jesús, el Hades ya no es simplemente "el lugar de los muertos" de forma neutral; tiene compartimentos o estados distintos. La historia del rico y Lázaro en Lucas 16 es el ejemplo más claro: hay un lado de tormento y un lado de consuelo, separados por un abismo infranqueable.
El Hades es temporal. Como vimos en Apocalipsis 20:13-14, el Hades entrega a sus muertos en el juicio final y luego es destruido. Es un estado intermedio, no el destino eterno.
Gehena (Nuevo Testamento, griego)
Gehena es la palabra que Jesús usó con más frecuencia para hablar de castigo eterno. Aparece 12 veces en el Nuevo Testamento, y 11 de esas veces la dice el propio Jesús. La RVR1960 la traduce como "infierno".
El nombre viene del Valle de Hinom (Ge-Hinnom), un lugar real al sur de Jerusalén donde en tiempos del Antiguo Testamento se practicaron sacrificios de niños a Moloc (2 Crónicas 28:3; Jeremías 7:31). Con el tiempo, el valle se convirtió en un basurero donde se quemaba basura continuamente. Jesús tomó esa imagen conocida por todos sus oyentes —fuego que no se apaga, gusano que no muere— para hablar de la realidad del juicio de Dios.