Hades (Nuevo Testamento, griego)
El Hades es el equivalente griego del Seol. Aparece 10 veces en el Nuevo Testamento. En la enseñanza de Jesús, el Hades ya no es simplemente "el lugar de los muertos" de forma neutral; tiene compartimentos o estados distintos. La historia del rico y Lázaro en Lucas 16 es el ejemplo más claro: hay un lado de tormento y un lado de consuelo, separados por un abismo infranqueable.
El Hades es temporal. Como vimos en Apocalipsis 20:13-14, el Hades entrega a sus muertos en el juicio final y luego es destruido. Es un estado intermedio, no el destino eterno.
Gehena (Nuevo Testamento, griego)
Gehena es la palabra que Jesús usó con más frecuencia para hablar de castigo eterno. Aparece 12 veces en el Nuevo Testamento, y 11 de esas veces la dice el propio Jesús. La RVR1960 la traduce como "infierno".
El nombre viene del Valle de Hinom (Ge-Hinnom), un lugar real al sur de Jerusalén donde en tiempos del Antiguo Testamento se practicaron sacrificios de niños a Moloc (2 Crónicas 28:3; Jeremías 7:31). Con el tiempo, el valle se convirtió en un basurero donde se quemaba basura continuamente. Jesús tomó esa imagen conocida por todos sus oyentes —fuego que no se apaga, gusano que no muere— para hablar de la realidad del juicio de Dios.
"Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga."
— Marcos 9:47-48, RVR1960
Gehena no es temporal. Jesús la describe como un destino definitivo y la asocia con el juicio final.