"Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día."
— Judas 1:6, RVR1960
El Tártaro, entonces, es una "prisión de espera" para ciertos ángeles rebeldes. No es el Seol, no es el Hades, no es la Gehena. Es otro concepto distinto.
¿Qué es el lago de fuego?
El lago de fuego aparece exclusivamente en el libro de Apocalipsis y representa el destino final de todo lo que se opone a Dios: Satanás, la bestia, el falso profeta, la muerte misma, el Hades y todo ser humano cuyo nombre no esté en el libro de la vida.
"Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos."
— Apocalipsis 20:10, RVR1960
"Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego."
— Apocalipsis 20:15, RVR1960
Apocalipsis lo llama explícitamente "la muerte segunda" (Apocalipsis 20:14; 21:8). Es el punto final, la sentencia ejecutada después del juicio ante el gran trono blanco.
¿Es el lago de fuego lo mismo que la Gehena?
Muchos estudiosos bíblicos consideran que la Gehena de la que habla Jesús y el lago de fuego de Apocalipsis se refieren a la misma realidad final, descrita con imágenes diferentes. Jesús usa el lenguaje del Valle de Hinom; Juan usa el lenguaje apocalíptico del lago ardiente. Pero ambos apuntan al mismo destino definitivo después del juicio.
Lo que es claro es que ninguno de los dos es el Hades. El Hades es previo al juicio; la Gehena y el lago de fuego son posteriores.