La fecha: finales del siglo I
La mayoría de los estudiosos sitúa la escritura de Apocalipsis alrededor del año 95 d.C., durante el reinado del emperador romano Domiciano, que perseguía activamente a los cristianos. Esto es crucial para entender el tono del libro: no es un texto abstracto sobre el futuro lejano, sino un mensaje de resistencia y esperanza para comunidades que estaban siendo amenazadas, encarceladas y ejecutadas por su fe.
Los destinatarios: siete iglesias reales
El libro va dirigido a siete iglesias de Asia Menor (la actual Turquía): Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea (Apocalipsis 1:11). Eran comunidades concretas con problemas concretos. Algunas habían perdido su pasión inicial. Otras estaban siendo seducidas por falsas enseñanzas. Otras enfrentaban persecución violenta. El Apocalipsis les hablaba directamente a su situación.
¿Por qué el Apocalipsis usa imágenes tan extrañas?
Esta es quizás la pregunta más importante para alguien que se sienta a leerlo por primera vez. Dragones de siete cabezas, un cordero con siete ojos, langostas con rostros humanos... ¿por qué no hablar claro?
La respuesta tiene varias capas:
1. Es literatura apocalíptica, un género que ya existía. Antes del Apocalipsis de Juan, había una larga tradición judía de escritos apocalípticos. Partes de Daniel, Ezequiel, Zacarías e Isaías usan el mismo tipo de lenguaje simbólico. Para los primeros lectores, estas imágenes no eran tan extrañas como nos parecen a nosotros. Eran un lenguaje compartido.