- Cuando leas un versículo que te impacte, busca la palabra clave en la concordancia y lee al menos otros tres pasajes donde aparezca. Eso convertirá tu lectura devocional de cinco minutos en un estudio de quince minutos mucho más rico.
- Cuando prepares un estudio bíblico o una clase, usa la concordancia para encontrar todos los versículos relevantes antes de decidir cuáles incluir. Es mejor seleccionar de una lista completa que depender solo de los que recuerdas de memoria.
- Cuando tengas una pregunta sobre lo que la Biblia dice de un tema, resiste la tentación de buscar solo en internet. Abre la concordancia, busca la palabra y deja que la Biblia misma te responda con sus propios textos.
"Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino."
— Salmo 119:105, RVR1960
La concordancia no reemplaza la luz de la Palabra: simplemente te ayuda a encontrar dónde brilla esa luz con más fuerza sobre la pregunta que llevas en el corazón.
Errores comunes al usar una concordancia bíblica
Evita estos tropiezos frecuentes para sacarle el máximo provecho:
1. Usar una concordancia que no corresponde a tu traducción. Si estudias con la RVR1960, una concordancia basada en la NVI o en la King James no te servirá bien: las palabras exactas varían de una traducción a otra. Asegúrate siempre de que la concordancia esté hecha para la RVR1960.
2. Sacar versículos de contexto. La concordancia te da la referencia, pero tú debes leer el pasaje completo. Un versículo aislado puede parecer que dice algo que en contexto significa otra cosa. Siempre lee al menos el párrafo completo alrededor del versículo.
3. Confundir frecuencia con importancia. Que una palabra aparezca 300 veces no significa que sea más importante que otra que aparece 10 veces. La Trinidad, por ejemplo, no aparece como palabra en la Biblia, pero el concepto está presente en muchos pasajes. La concordancia es una puerta de entrada, no el destino final.