"¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?"
— Salmos 13:1, RVR1960
Esa es la oración de alguien que se siente abandonado, olvidado, sin esperanza. Y está en la Biblia. Dios no censuró esas palabras — las preservó para que tú pudieras leerlas y saber que no eres el primero ni el último en sentirte así.
Lo que sí dice la Biblia es que no te quedes ahí. David, en el mismo Salmo, termina diciendo:
"Mas yo en tu misericordia he confiado; mi corazón se alegrará en tu salvación."
— Salmos 13:5, RVR1960
El sentimiento es válido. Quedarte atrapado en él, sin mirar a Dios, es donde empieza el peligro. No porque sea pecado, sino porque te roba la vida que Dios tiene para ti.
La diferencia entre lo que Dios dice de ti y lo que tú sientes
El fracaso te dice: "No vales nada." La Biblia dice algo completamente diferente:
"Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien."
— Salmos 139:13-14, RVR1960
Fuiste formado de manera "formidable y maravillosa." Eso no cambia cuando pierdes un trabajo, cuando un matrimonio se rompe, cuando repruebas un examen o cuando alguien te dice que no eres suficiente.