"No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal."
— Romanos 12:21, RVR1960
Hay una diferencia entre tragarte todo y responder con sabiduría. Vencer el mal con el bien no es dejarte pisotear. Es negarte a jugar con las mismas reglas del que te agrede.
Cuando un compañero de trabajo habla mal de ti o te traiciona
Pocas cosas duelen más que descubrir que alguien con quien compartías el día a día habló mal de ti, tomó crédito por tu trabajo o te puso una trampa. La Biblia conoce bien esta experiencia:
"Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar."
— Salmo 41:9, RVR1960
David escribió estas palabras desde la experiencia de la traición personal. Y proféticamente, Jesús las citó refiriéndose a Judas, que compartió su mesa y luego lo entregó. Si Jesús experimentó la traición de un compañero cercano, él entiende tu dolor.
"Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres."
— Romanos 12:18, RVR1960
Nota la frase clave: "en cuanto dependa de vosotros." Pablo reconoce que no siempre depende de ti. A veces haces todo lo posible y la otra persona sigue siendo hostil. En esos casos, tu responsabilidad es tu parte, no la de ellos.
"Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen."
— Mateo 5:44, RVR1960
Este mandamiento de Jesús es probablemente el más difícil de toda la Biblia. No pide que sientas cariño por el compañero que te traicionó. Pide que actúes con amor: que ores por esa persona, que no busques venganza, que no alimentes el odio.