Preguntas frecuentes
¿Dios se enoja conmigo por tener poca fe?
No. La Biblia muestra a Jesús respondiendo con compasión a quienes tenían poca fe. Los corregía, sí, pero nunca los abandonó. Isaías 42:3 dice que Él no quiebra la caña cascada ni apaga el pábilo que humea. Tu fe frágil está segura en sus manos.
¿La duda y la incredulidad son lo mismo?
No exactamente. La duda es una lucha honesta dentro de alguien que quiere creer. La incredulidad, en el sentido bíblico más serio, es una decisión deliberada de rechazar a Dios. Si estás luchando con dudas pero sigues buscando a Dios, eso es fe en proceso, no incredulidad.
¿Puedo pedirle a Dios que aumente mi fe?
Sí. De hecho, los propios apóstoles lo hicieron: "Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe" (Lucas 17:5, RVR1960). Si los apóstoles — que caminaron con Jesús — necesitaban pedir más fe, tú también puedes hacerlo sin vergüenza alguna.
¿Qué hago si llevo mucho tiempo sintiéndome espiritualmente seco?
Los períodos de sequedad espiritual son normales y los grandes hombres de la Biblia los vivieron. Elías pasó por uno. David escribió Salmos enteros desde ese lugar. No te castigues por ello. Sigue acercándote a Dios aunque no sientas nada. La fidelidad en la sequedad es una forma profunda de fe.