"Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor."
— Lucas 2:8-9, RVR1960
Nota quiénes reciben la noticia primero: pastores. No sacerdotes, no reyes, no gente importante. Hombres comunes, trabajando de noche, cuidando ovejas. Lucas quiere que entiendas algo: esta noticia es para los de abajo, para los que nadie invitaría a una ceremonia oficial.
"Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor."
— Lucas 2:10-11, RVR1960
"Nuevas de gran gozo." El ángel no trae una orden ni una amenaza. Trae una noticia buena. Y la noticia es concreta: ha nacido un Salvador. No "nacerá algún día", sino "os ha nacido hoy".
"Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!"
— Lucas 2:13-14, RVR1960
Este es quizás el versículo más cantado en la historia de la Navidad. El cielo entero celebra. Y lo que celebra no es poder ni conquista, sino paz y buena voluntad.
El relato de Mateo: los magos, la estrella y la huida a Egipto
Mateo cuenta la historia desde otro lugar. No menciona pastores ni pesebre. En cambio, habla de unos magos que vienen de oriente siguiendo una estrella, del rey Herodes que se siente amenazado, y de una familia que tiene que huir como refugiada a Egipto.
"Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle."
— Mateo 2:1-2, RVR1960
Los "magos" (en griego, magoi) no eran reyes ni necesariamente eran tres. La Biblia no dice cuántos eran. Eran estudiosos, probablemente astrólogos de Persia o Babilonia, que reconocieron algo extraordinario en el cielo y viajaron para encontrar a un rey recién nacido.