Si creciste en un hogar cristiano de habla hispana, es muy probable que la primera Biblia que escuchaste —o que alguien te leyó en voz alta— fuera la Reina-Valera 1960. Hay algo en sus palabras que se siente familiar, casi como la voz de un abuelo que te habla con autoridad y ternura al mismo tiempo.
Pero tal vez te has preguntado: ¿qué hace que esta versión sea tan especial? ¿Por qué, con tantas traducciones modernas disponibles, millones de hispanohablantes siguen eligiéndola? La respuesta está en una combinación única de fidelidad al texto original, un lenguaje que eleva sin confundir y una historia de casi cinco siglos que la respalda.





