"Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aún hasta setenta veces siete."
— Mateo 18:21-22, RVR1960
Pedro creía que perdonar siete veces era ya un acto de generosidad extraordinaria. En la tradición judía de la época, tres veces era el límite aceptable. Jesús responde con un número que no es literal: cuatrocientas noventa veces equivale a decir "sin límite, sin llevar la cuenta".
Lo que Jesús está diciendo no es que debas tolerar el abuso indefinidamente, sino que el perdón no puede operar con un contador. En el momento en que empiezas a llevar la cuenta, ya has dejado de perdonar.
El perdón y la oración: una conexión directa
Uno de los vínculos más llamativos en el Nuevo Testamento es el que Jesús establece entre el perdón y la efectividad de nuestra vida de oración:
"Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas."
— Marcos 11:25, RVR1960
Este versículo aparece inmediatamente después de la enseñanza de Jesús sobre la fe que mueve montañas. La implicación es directa: si hay falta de perdón en tu corazón, eso afecta tu relación con Dios.
No es un versículo de condena. Es un versículo de invitación. Jesús está diciendo que el perdón desbloquea algo en tu vida espiritual que la falta de perdón cierra.