Revisaste ese mensaje tres veces antes de enviarlo. Terminaste el proyecto, pero en vez de celebrar, solo viste lo que faltó. Te acuestas por la noche repasando mentalmente todo lo que pudiste haber hecho mejor. Y en tu vida espiritual pasa lo mismo: sientes que no oras lo suficiente, que no lees la Biblia lo suficiente, que no eres lo suficientemente bueno para Dios.
La Biblia tiene algo profundamente liberador que decirte: no fuiste diseñado para ser suficiente por ti mismo. Fuiste diseñado para descansar en Alguien que sí lo es. La gracia de Dios no es el premio para los que logran ser perfectos; es el regalo para los que reconocen que no pueden serlo.






