En este artículo vas a encontrar los versículos principales sobre el divorcio en la Reina-Valera 1960, su contexto real, las excepciones que Jesús y Pablo mencionaron, y una reflexión pastoral para ti, estés donde estés en este camino.
La respuesta directa de la Biblia
Hay cuatro pasajes fundamentales que abordan el divorcio de forma directa. Léelos con calma:
"Y él respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre."
— Mateo 19:4-6, RVR1960
Este es el punto de partida: el diseño original de Dios para el matrimonio es que sea permanente. Jesús está citando Génesis, llevando la conversación al principio de todo, al plan ideal.
"Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera."
— Mateo 19:9, RVR1960
Aquí Jesús establece una excepción clara: la infidelidad sexual (fornicación). No es un detalle menor. Jesús, que acababa de afirmar la permanencia del matrimonio, reconoce que hay una situación que lo quiebra desde adentro.
"Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio..."
— Malaquías 2:16a, RVR1960
Este versículo se cita mucho fuera de contexto. Dios expresa dolor por el divorcio, pero el contexto de Malaquías 2 habla específicamente de hombres que abandonaban a sus esposas de forma desleal y traicionera para casarse con mujeres extranjeras. Es una denuncia contra la traición, no una condena general contra toda persona divorciada.