¿Qué hizo Jesús? No entró en el juego. Llevó la conversación más arriba: al diseño original de Dios en la creación. Y cuando insistieron mencionando a Moisés, Jesús respondió con una frase que lo cambia todo:
"Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así."
— Mateo 19:8, RVR1960
Jesús reconoce que Moisés permitió el divorcio. No como el ideal de Dios, sino como una concesión ante la realidad del corazón humano roto. Esto es importante: Dios no ignora la realidad. La Biblia no presenta un mundo perfecto donde los matrimonios nunca se rompen. Presenta un mundo caído donde el dolor es real, y aun así ofrece dirección.
¿Cuáles son las excepciones bíblicas para el divorcio?
A partir de los textos que ya vimos, la Biblia menciona dos situaciones concretas:
1. Infidelidad sexual (Mateo 19:9)
La palabra que usa Jesús en el original griego es porneia, que abarca la infidelidad sexual en un sentido amplio: adulterio, relaciones sexuales fuera del matrimonio, y otras formas de inmoralidad sexual. Jesús dice que cuando esto ocurre, la parte afectada tiene la libertad de disolver el matrimonio. No dice que deba hacerlo —el perdón y la restauración siempre son una opción— pero dice que puede.
2. Abandono por parte de un cónyuge no creyente (1 Corintios 7:15)
Pablo aborda una situación muy específica de la iglesia primitiva: personas que se convertían al cristianismo y sus cónyuges no creyentes decidían irse. Pablo es claro: si el incrédulo se va, déjalo ir. No estás en esclavitud. Dios te llamó a vivir en paz.