"Derriba el altar de Baal que tu padre tiene, y corta también la imagen de Asera que está junto a él."
— Jueces 6:25, RVR1960
Gedeón obedeció, pero lo hizo de noche porque temía a los hombres de la ciudad y a su propia familia (Jueces 6:27). El texto bíblico no oculta su miedo. Y cuando los vecinos descubrieron lo que había hecho, pidieron su muerte. Su propio padre tuvo que defenderlo.
Esta escena nos enseña algo profundo: a veces, antes de que Dios nos use hacia afuera, nos pide limpiar lo que hay dentro — en nuestra casa, en nuestras costumbres, en lo que hemos tolerado por presión social.
La prueba del vellón: la fe que necesita confirmación
Quizá la escena más famosa de Gedeón sea la prueba del vellón de lana. Antes de ir a la guerra, Gedeón le pidió a Dios una señal — y luego otra:
"He aquí que yo pondré un vellón de lana en la era; y si el rocío estuviere en el vellón solamente, quedando seca toda la otra tierra, entonces entenderé que salvarás a Israel por mi mano, como lo has dicho."
— Jueces 6:37, RVR1960
Dios lo hizo. A la mañana siguiente, el vellón estaba empapado y la tierra seca. Pero Gedeón pidió una segunda confirmación: ahora que el vellón quedara seco y la tierra mojada. Y Dios, con paciencia infinita, lo hizo también (Jueces 6:39-40).
Hay quienes critican a Gedeón por esto, pero el texto no lo condena. Dios no lo rechazó por dudar; acompañó su proceso de fe. No todos llegamos a la confianza plena de un salto. A veces necesitamos que Dios confirme su palabra paso a paso, y Él tiene la gracia para hacerlo.