La separación con Lot y la generosidad (Génesis 13)
Cuando los rebaños de Abram y de Lot crecieron tanto que la tierra no los sostenía a ambos, Abram le dio a Lot la primera elección. Lot eligió la llanura fértil del Jordán (cerca de Sodoma), y Abram se quedó con lo que quedara. Después de esa generosidad, Dios renovó la promesa:
"Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre."
— Génesis 13:14-15, RVR1960
El pacto solemne (Génesis 15)
Este capítulo es uno de los más importantes de toda la Biblia. Abram le expresó a Dios su frustración: no tenía hijo, y su heredero iba a ser un siervo de su casa. Dios lo sacó fuera de la tienda de noche y le dijo:
"Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia."
— Génesis 15:5, RVR1960
Y entonces viene el versículo que el apóstol Pablo usará como piedra angular de la doctrina de la justificación por la fe:
"Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia."
— Génesis 15:6, RVR1960
Abraham no fue declarado justo por hacer algo. Fue declarado justo por creer. Antes de la ley de Moisés, antes de los sacrificios del templo, antes de cualquier sistema religioso — un hombre creyó a Dios, y eso bastó.
Después, Dios formalizó un pacto. Le pidió a Abram que partiera animales por la mitad y esperara. Abram cayó en un sueño profundo, y una antorcha de fuego pasó entre las mitades. En la cultura antigua, ambas partes de un pacto caminaban entre los animales partidos, diciendo implícitamente: "Que me pase lo mismo si rompo este pacto." Pero aquí solo Dios pasó. El pacto dependía enteramente de Él.