"He aquí he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú. Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días."
— 1 Reyes 3:12-13, RVR1960
Hay algo profundamente conmovedor en este pasaje: Salomón, al inicio de su camino, tenía el corazón correcto. Sabía que era insuficiente. Sabía que necesitaba a Dios. Esa humildad fue su mayor fortaleza, y perderla sería su mayor tragedia.
La sabiduría en acción: el juicio de las dos madres
La sabiduría de Salomón no fue abstracta. Se demostró de formas concretas que dejaron a todo Israel asombrado. El caso más famoso es el de las dos mujeres que se disputaban a un bebé vivo (1 Reyes 3:16-28). Salomón ordenó que partieran al niño en dos, sabiendo que la verdadera madre renunciaría al niño antes de verlo morir.
"Y todo Israel oyó aquel juicio que había dado el rey; y temieron al rey, porque vieron que había en él sabiduría de Dios para juzgar."
— 1 Reyes 3:28, RVR1960
Pero la sabiduría de Salomón fue mucho más allá de los juicios legales. La Biblia dice que compuso 3.000 proverbios y 1.005 cantares (1 Reyes 4:32). Habló sobre árboles, animales, aves, reptiles y peces. Reyes y reinas de todo el mundo venían a escucharlo, incluyendo la famosa reina de Sabá, que después de conocerlo dijo:
"Verdad es lo que oí en mi tierra de tus cosas y de tu sabiduría; pero yo no lo creía, hasta que he venido, y mis ojos han visto que ni aun se me dijo la mitad; es mayor tu sabiduría y bien, que la fama que yo había oído."
— 1 Reyes 10:6-7, RVR1960
Gran parte del libro de Proverbios se atribuye a Salomón, así como Eclesiastés y Cantar de los Cantares. Su contribución literaria y sapiencial a las Escrituras es inmensa.