"Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él."
— 1 Tesalonicenses 4:13-14, RVR1960
Pablo escribió esto a una iglesia que estaba de duelo. Habían perdido a seres queridos y se preguntaban: "¿Los volveremos a ver?". La respuesta de Pablo no es "no lloren". Es "no lloren como los que no tienen esperanza". El duelo cristiano no es un duelo sin lágrimas. Es un duelo con promesa.
"Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia."
— Filipenses 1:21, RVR1960
"Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?"
— 1 Corintios 15:54-55, RVR1960
La muerte no es el final de la historia. Es una página terrible, sí. Pero no es la última. La Biblia promete reencuentro, resurrección y un mundo donde la muerte misma será destruida.
¿Cómo orar cuando no tienes palabras?
Hay momentos en el duelo donde no puedes orar. Abres la boca y no sale nada. O solo sale llanto. La Biblia tiene algo que decir sobre eso también:
"Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles."
— Romanos 8:26, RVR1960
Cuando no puedes orar, el Espíritu de Dios ora por ti. Tu silencio no es un vacío. Dios lo llena. Si lo único que puedes hacer es sentarte en silencio y llorar, eso es suficiente. Es oración.