En este artículo vas a encontrar los versículos clave que explican su origen, lo que significan el pan y la copa, cómo Pablo enseñó a la iglesia primitiva a vivirla y cómo puedes aplicar todo esto hoy con una fe genuina y sin confusión.
La respuesta directa de la Biblia
La institución de la Cena del Señor aparece en los cuatro evangelios y en la primera carta de Pablo a los corintios. Estos son los pasajes más claros:
"Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados."
— Mateo 26:26–28, RVR1960
Aquí Jesús no está en un templo ni haciendo una ceremonia elaborada. Está cenando con sus amigos más cercanos, la noche antes de su crucifixión. Toma elementos cotidianos —pan y vino, lo que había en cualquier mesa judía— y les da un significado eterno.
"Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí."
— 1 Corintios 11:23–25, RVR1960
Este es el relato más antiguo que tenemos de la Cena del Señor en una carta del Nuevo Testamento. Pablo no estuvo en la última cena, pero dice algo poderoso: "yo recibí del Señor" lo que les enseña. Esto subraya que no es una tradición humana, sino una instrucción directa de Jesús para toda la iglesia.
"Porque todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga."
— 1 Corintios 11:26, RVR1960
Este versículo revela el corazón de la comunión: es un acto de memoria (miramos hacia atrás, a la cruz), de proclamación (anunciamos su muerte al mundo) y de esperanza (miramos hacia adelante, hasta que Él venga).