- 1 Timoteo — Consejos a un joven pastor sobre cómo liderar una iglesia.
- 2 Timoteo — La última carta conocida de Pablo, escrita antes de morir. Es su testamento espiritual.
- Tito — Instrucciones para organizar iglesias en la isla de Creta.
- Filemón — Una carta breve y personal donde Pablo pide a un creyente que reciba de vuelta a un esclavo fugitivo, ahora convertido.
Pablo mismo explicó su motivación al escribir:
"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra."
— 2 Timoteo 3:16-17, RVR1960
Cartas generales (8 epístolas)
Las restantes ocho cartas no fueron escritas por Pablo. Se les llama "generales" o "universales" porque la mayoría no se dirigen a una iglesia específica, sino a creyentes en general:
- Hebreos — Autor desconocido. Explica cómo Cristo cumplió y superó todo el sistema de sacrificios del Antiguo Testamento. Contiene el famoso capítulo de la fe (Hebreos 11).
- Santiago — Muy práctica. Insiste en que la fe verdadera se demuestra con acciones. "La fe sin obras es muerta" es de aquí.
- 1 Pedro — Escrita a cristianos perseguidos para animarles a resistir con esperanza.
- 2 Pedro — Advierte contra falsos maestros y habla del regreso de Cristo.
- 1 Juan — Sobre el amor, la verdad y cómo saber si realmente conoces a Dios.
- 2 Juan — Carta breve sobre permanecer en la verdad.
- 3 Juan — Carta breve sobre la hospitalidad y el buen ejemplo.
- Judas — Una advertencia urgente contra quienes distorsionan el evangelio.
Apocalipsis: el libro final
El último libro del Nuevo Testamento — y de toda la Biblia — es Apocalipsis, escrito por el apóstol Juan. "Apocalipsis" no significa "fin del mundo" como se usa popularmente, sino "revelación": es la revelación de Jesucristo sobre lo que ha de venir.
Es un libro lleno de visiones, símbolos e imágenes que ha generado muchas interpretaciones a lo largo de los siglos. Pero su mensaje central es claro:
"He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra."
— Apocalipsis 22:12, RVR1960
Apocalipsis fue escrito para dar esperanza a cristianos perseguidos: por muy oscuro que se ponga todo, Dios tiene el control y al final la justicia prevalece. Es un libro de consuelo, no de terror.