"Busqué a Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores. Los que miraron a él fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados. Este pobre clamó, y le oyó Jehová, y lo libró de todas sus angustias."
— Salmo 34:4-6, RVR1960
"Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu. Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová."
— Salmo 34:18-19, RVR1960
¿Por qué este Salmo es diferente?
Porque David no lo escribió desde una posición de fortaleza. Lo escribió después de haber pasado vergüenza. Después de haber tenido miedo real. Y el versículo 18 es una de las declaraciones más hermosas de toda la Escritura: Dios no se acerca a los que tienen todo resuelto. Se acerca a los quebrantados. Si hoy sientes que estás roto por dentro, según este Salmo, estás exactamente en el lugar donde Dios está más cerca.
Nota también el versículo 19: "Muchas son las aflicciones del justo." No dice "pocas" ni "ninguna". La vida del creyente incluye aflicción. Pero la promesa es la liberación, no la ausencia de dolor.
Cuándo leer este Salmo: Cuando sientes vergüenza además de angustia. Cuando has fallado y crees que no mereces la ayuda de Dios. Cuando necesitas escuchar que Dios está cerca de los que están en el suelo.
Salmo 42 — Cuando sientes que Dios está lejos
Este es quizás el Salmo más honesto emocionalmente de toda la Biblia. El salmista no está fingiendo. Está sufriendo y se lo está diciendo a Dios sin adornos:
"Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios? Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?"
— Salmo 42:1-3, RVR1960
"¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío."
— Salmo 42:5, RVR1960
Lo que este Salmo enseña sobre la angustia espiritual
Hay un tipo de angustia que no es solo emocional sino espiritual: la sensación de que Dios se fue, de que ya no escucha, de que estás solo. El salmista la describe con una imagen visceral: un ciervo desesperado de sed en un lugar seco. Así se siente el alma cuando parece que Dios está en silencio.