Dios distingue y protege a los suyos
Desde la cuarta plaga en adelante, Dios hizo separación entre Egipto y su pueblo. Moscas, peste, granizo, tinieblas y muerte golpearon Egipto, pero Gosén quedó intacta. No porque los israelitas fueran mejores personas, sino porque Dios había hecho un pacto con ellos.
La sangre del cordero era la diferencia
En la última plaga, la protección no dependía de la bondad de cada familia, sino de la obediencia de poner la sangre del cordero en la puerta. Quien obedecía, vivía. Para los lectores del Nuevo Testamento, la conexión es directa: Juan el Bautista señaló a Jesús diciendo "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Juan 1:29). La Pascua señalaba hacia algo —hacia Alguien— mayor.
La liberación es completa
Dios no sacó a su pueblo a medias. No negoció con Faraón como Faraón quería (sin hijos, sin ganado). Dios los sacó con todo: familias completas, ganado, y hasta las riquezas de Egipto. Cuando Dios libera, libera de verdad.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son las 10 plagas de Egipto en orden?
Según el libro de Éxodo (capítulos 7 al 12), las diez plagas en orden fueron: 1) agua convertida en sangre, 2) ranas, 3) piojos, 4) moscas, 5) peste del ganado, 6) úlceras, 7) granizo, 8) langostas, 9) tinieblas, y 10) muerte de los primogénitos.
¿Por qué Dios endureció el corazón de Faraón?
El texto alterna entre decir que Faraón endureció su propio corazón (Éxodo 8:15, 8:32) y que Dios lo endureció (Éxodo 9:12, 10:20). Las primeras veces fue Faraón quien eligió resistirse; después, Dios confirmó esa decisión. El propósito, según Éxodo 9:16, era que el poder de Dios se manifestara y su nombre fuera conocido en toda la tierra.