Si estás agotado y sientes que ya no puedes más, recuerda el enebro. No estás fallando. Estás cansado. Y Dios no te exige que funciones vacío. Descansa. Come. Duerme. Busca ayuda. No hay vergüenza en necesitar que alguien te toque el hombro y te diga "levántate, come."
Si sientes que Dios está en silencio, recuerda Horeb. Quizás estás buscándolo en el viento, el terremoto y el fuego, cuando Él está en el silbo apacible. Apaga el ruido. Abre la Biblia sin prisa. Ora sin agenda. Escucha.
Si te sientes solo en tu fe, recuerda que cuando Elías le dijo a Dios "solo yo he quedado", Dios le respondió que tenía siete mil personas que no habían doblado su rodilla ante Baal (1 Reyes 19:18). No estás tan solo como piensas. Dios siempre tiene un remanente.
Si piensas que Dios no puede usarte porque eres demasiado común, demasiado frágil o demasiado imperfecto, recuerda Santiago 5:17: "Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras." No fue un ángel. Fue un ser humano con miedo, con dudas, con agotamiento. Y Dios hizo cosas extraordinarias a través de él. No por la fortaleza de Elías, sino por la fidelidad de Dios.
Preguntas frecuentes
¿Elías murió o fue llevado al cielo?
Según la Biblia, Elías no experimentó la muerte física. Fue llevado al cielo en un torbellino con un carro de fuego (2 Reyes 2:11). Es uno de los dos personajes bíblicos de los que se registra que no murieron, junto con Enoc.