4. Nunca es demasiado tarde para clamar a Dios.
Sansón estaba ciego, encadenado y humillado. Y Dios escuchó su oración. Si sientes que has caído demasiado lejos, que has fallado demasiadas veces, que ya no mereces que Dios te escuche, la historia de Sansón te dice lo contrario. Dios responde al corazón quebrantado que vuelve a buscarlo.
5. La verdadera fortaleza es interna, no externa.
Sansón podía derribar puertas de ciudades pero no podía dominar sus propios impulsos. La Biblia enseña en otra parte una verdad que Sansón aprendió demasiado tarde:
"Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad."
— Proverbios 16:32, RVR1960
La fortaleza que más necesitas no es la de tus brazos, sino la de tu carácter.
Preguntas frecuentes
¿Sansón está en la lista de héroes de la fe?
Sí. A pesar de todas sus fallas, el autor de Hebreos lo incluye en el capítulo 11, el gran "salón de la fe": "Y ¿qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté…" (Hebreos 11:32, RVR1960). Esto no excusa sus errores, pero confirma que Dios vio fe genuina en él, especialmente al final.
¿La fuerza de Sansón venía realmente de su cabello?
No. Su fuerza venía del Espíritu de Dios (Jueces 14:6, 14:19, 15:14). El cabello largo era la señal visible de su voto de nazareo, el símbolo de su consagración. Cuando permitió que se lo cortaran, rompió el último vínculo externo de su pacto con Dios. El cabello era el símbolo; la fuente era Dios.