Jesús advierte repetidamente sobre el peligro de la riqueza
"Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas."
— Mateo 6:24, RVR1960
"¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!"
— Marcos 10:23, RVR1960
Jesús vivió en pobreza material
"Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza."
— Mateo 8:20, RVR1960
Si la riqueza fuera la señal de la bendición de Dios, Jesús —el Hijo de Dios encarnado— habría sido el hombre más rico de la tierra. Y fue exactamente lo contrario.
Jesús llamó "bienaventurados" a los pobres
"Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios."
— Lucas 6:20, RVR1960
"Mas ¡ay de vosotros, ricos! porque ya tenéis vuestro consuelo."
— Lucas 6:24, RVR1960
Esto no significa que ser pobre sea una virtud automática ni que ser rico sea pecado. Pero sí deja claro que la riqueza material no es el indicador que Dios usa para medir la bendición espiritual.
El sufrimiento en la vida del creyente: lo que la prosperidad no quiere admitir
Uno de los aspectos más dañinos de la teología de la prosperidad es lo que les dice a las personas que sufren: "Si estás enfermo, es porque no tienes fe. Si eres pobre, es porque no has sembrado suficiente." Esto crea una culpa devastadora.
Pero la Biblia cuenta una historia muy diferente.
"Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo."
— 1 Pedro 4:12-13, RVR1960
"Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza."
— Romanos 5:3-4, RVR1960
Job fue descrito como el hombre más justo de la tierra y perdió todo. Pablo tenía un "aguijón en la carne" que Dios decidió no quitar (2 Corintios 12:7-9). Los apóstoles fueron perseguidos, encarcelados y asesinados. Si la fidelidad garantizara riqueza y salud, los hombres y mujeres más fieles de la Biblia serían los primeros en contradecir esa idea.